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Tras el extraordinario éxito cosechado por los cursos que Luca Chiantore impartió en la temporada 1999-2000, la Escuela de Música de León propone para este año un nuevo ciclo de encuentros con este pianista y musicólogo italiano. Los cursos estás destinados a pianistas y formaciones de cámara y representan una ocasión para profundizar de una manera insólita y muy estimulante en el estudio de la interpretación musical. Las clases se componen de una parte teórica -dedicada al estudio de los escritos de los grandes compositores y al análisis de su estética- y de una parte práctica, en la que los alumnos activos presentarán obras a libre elección relacionadas con el argumento de cada encuentro. Como ya es tradición, los encuentros se completan con una importante selección de grabaciones históricas, cuya audición comentada es uno de los elementos distintivos de los cursos y seminarios de Luca Chiantore. Unas palabras (Luca Chiantore): ¿Por qué Viena? ¿Por qué no París, Londres o Berlin? Hay una primera respuesta casi obvia: porque allí se escribió la música más maravillosa del mundo. Si no toda, un buen 70%. Pero hay una razón mucho más profunda, una razón que es imprescindible para comprender la auténtica naturaleza de la música escrita en Viena desde mediados del siglo XVIII hasta 1945: la asombrosa fusión que allí se vivió entre la música "culta" y la música "popular". Se trataba de un fenómeno sin precedentes en la historia de la música europea, perfectamente reflejado no sólo en el símbolo mismo de esa forma de hacer música -el vals- sino en las asombrosas grabaciones de los intérpretes que vivieron en ese entorno. Durante casi dos siglos, la capital austríaca simbolizó una manera de hacer música, que enlaza con un hilo invisible a Mozart y a Schönberg, a Schubert y a Webern. Este ciclo de encuentros quiere convertirse en una ocasión para comprender un poco más de cerca ese momento extraordinario, contemplar su apogeo y también su inevitable pero maravilloso crepúsculo. Todos los documentos que nos permiten aproximarnos a esa época desprenden una magia especial. Amo profundamente esa magia. Y la amo porque hace ya muchos años, un hombre extraordinario me enseñó a amarla. Ahora es mi turno, y espero compartirla con vosostros. BRAHMS Y SCHÖNBERG, LOS
"PROGRESIVOS". Schönberg: Klavierstücke op. 11, 19, 23, 25, 33a y 33b; Fantasía op. 47. Berg: Sonata op. 1; Piezas, op. 5. Webem: Variationen op. 27 y todas sus obras de cámara. Transcripciones de Valses de Strauss por Schutz-Evler, Godowsky, Rosenthal, Grünfeld. |
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